lunes, 27 de junio de 2011

~Capítulo 14~

Me estrechó entre sus brazos.

Y bostezó.

-Estás cansando, tienes que irte a casa.

-No, no quiero irme. Quiero quedarme contigo.- dijo con voz de niño pequeño encaprichado con algo.

-No señor, no. Vas a ir a dormir ahora mismo.

-Nooooo.

-Vamos, a dormir. Por favor.

Le puse mis mejores ojos de perrito abandonado.

-Hazlo por mí.

-Es que si pienso en ti, no podré dormir.

-¿Tan fea soy que doy pesadillas?

Rió y me abrazó más fuerte.

-¡Vamos! Sabes que no lo decía por eso.

-Lo sé. Pero ve a descansar.

-Si es lo quieres, iré.

-¡Gracias! Lo dices como si te estuviera castigando, cuando lo único que quiero es lo mejor para ti. A ver si te crees que yo quiero separarme de ti…

-Eso no va a pasar.

-Claro que no. A dormir.

Me besó.

-Hasta mañana.

-Adiós. ¡Y adiós a vosotros también, chicos!-les despedí con la mano.

-¡Adiós, Cris!-me respondieron ellos, despidiéndose con la mano.

Danny tiró para allá, y yo me metí en casa.

Sara lo había estado viendo todo por la ventana.

-¡Dios, qué bonitos que sois los doooos!

-¿Más que tú y Dougie?

-Eso es discutible.

Nos miramos y nos empezamos a reír. Después, comenzamos a saltar y a hacer el cabra.

-Bueno, creo que tenemos que irnos a dormir.

-Sí, creo que sí.

Nos fuimos a acostar.

Me tiré en mi cama y me cubrí la cara con las manos.

¡Dios! No me podía creer que me hubiera lanzando tanto y hubiera besado a Danny.

Me puse a gritar en bajito y a dar patadas en la cama de pura emoción.

Cuando me cansé, me dispuse a dormir.

Estaba más dormida que despierta cuando oí unos golpes.

Entonces, algo entró por la ventana.

Era un zapato.

-¿Pero qué…?

Me asomé.

-¡Cris!

-¡Danny! ¿Pero qué haces?

-¡Es que no podía esperar hasta mañana para volver a verte!

Me reí.

-Y me tiras un zapato…

-¡Es que no sabía cómo llamarte! ¡Nunca me diste tú móvil!

-¡Es cierto! Mañana te lo doy. ¡¿Pero no te dije que te fueras a dormir?!

-¡Sí, pero no podía dormir sin verte!

-¡Oins!-le lancé un beso.

Lo cogió al vuelo.

-¡Epa, mío!

Sonreí.

-Aún tengo tu zapato.

-¡Ah! Tíralo.

-No quiero, sube tú a por él.

-Es que como suba, no bajo.

-Bueno… ¿y quién ha dicho que quiero que bajes?

Sonreímos.

-La puerta está abierta.

-Allá voy.

Me senté en mi cama, esperándole.

Al instante, se abrió la puerta y Danny entró.

-Qué rápido.

-Para lo que me interesa, sí.

-Toma tu zapato.

-No sé por qué le llamamos zapato, si es una zapatilla.

-Y yo no sé qué hacemos hablando de esto a las…

-…dos y media…

-…de la mañana.

Nos reímos.

Hablamos, hablamos, nos reímos, hablamos y hablamos hasta que los primeros rayos de sol empezaron a penetrar en la habitación.

-¡Danny, vete a dormir!

-Claro, ahora, ¿no? Ya me quedo a desayunar.

-No has dormido nada. Me siento culpable.

-No tienes por qué. La culpa es mía. Fui yo el que quería verte.

-Sí, pero fui yo quién te incitó a subir.

-Sí, y luego a no dejarme bajar.

-¿Ves? Soy culpable.

-Culpable o no, yo te quiero igual.

-¡Oh!

Se me saltaron los colores.

-¡Y encima te sonrojas!-rió.

-¡Déjame!-le dije, mientras le pegaba con la almohada.

-¡Agresiva!

Después de reconciliarnos con un par de besos y abrazos, bajamos abajo, cogiditos de la mano, saltando como Heidi.

Desayunamos entre risas, abrazos y algún que otro pellizco.

En estas estábamos cuando Sara bajó.

-¡Hola!

-¡Hola, S!

-¡Eh, pero si es Danny!

-Sí, se ha quedado a “dormir”.

-Que de dormir ha tenido poco.

-Pues sí.

-¿Por qué, qué habéis hecho?

-Hablar-dijimos mutuamente.

-Pues que aburridos que sois.

-Así nos va.

Nos reímos.

-Bueno, creo que tengo que irme. Estos me van a echar de menos.

-¡No quiero que te vayas!

Le agarré con desesperación.

-Pero si nos vamos a ver luego…

-Luego es dentro de mucho. Yo te quiero ahora.

Rió.

Le solté.

-Bueno, si tienes que irte, lo entiendo.

-¿Y dónde está la desesperación de antes?

-A veces, me dan unos prontos muy dramáticos.

-Ya veo.

-Te acompaño a la puerta.

Se despidió de Sara.

Llegamos a la puerta.

-¿Seguro, seguro que luego vas a volver?

-Te lo prometo.

Selló su promesa con un beso.

-Creo que deberías prometerme cosas más a menudo.

Se rió.

-¿Sí, no? Cuando quieras.

Se dio la vuelta para irse.

-Oye, una cosa…

-¿Si?

-Si se te vuelve a acercar el pulpo de ayer, me lo dices.

Puse los ojos en blanco.

-De acuerdo.

Le despedí con la mano y entré en casa.

Me tiré sobre el sillón.

-Tengo sueño.-me quejé.

-No te quedes hablando hasta tan tarde.

-Pero es que quiero.

-Pues luego atente a las consecuencias.

-Ahhhh.

-Vamos, levanta.

-¿Por qué?

-Tenemos que ir a comprar.

-Ve con Dougie. Yo quiero dormir.

-Con Dougie me voy luego. Ahora tenemos que ir a comprar.

Bostecé.

-Vale.

Salimos afuera y miré hacia el cielo.

-Hum, parece que hay nubes.

-Sí, dicen que va a haber tormenta.

-¿Qué, tormenta?

-Sí.

-Buff…

Fuimos a comprar, compramos y volvimos.

-¡Bien! Por fin voy a poder dormir.

-Ni hablar, tienes que ayudarme a colocar las cosas.

Las colocamos.

-¡Bien, por fin voy a poder dormir!

-Sí, ahora sí.

Me tumbé en el sillón del salón y me quedé profundamente dormida.

Como a las siete o así, me desperté, porque notaba algo frío en el brazo.

Cuando abrí los ojos, vi a Dougie pasándome un cubito de hielo por todo el brazo.

-¡Yo a ti te mato, Doug!¡Qué frío!¡Qué malo eres!

Este se reía a carcajadas.

Empecé a ahogarle.

-¿Pero vosotros no podéis dejar de hacer el payaso?

-Déjanos, S, para algo que se nos da bien…

-Eso, eso.

-Bueno, Cris, que nos vamos.

-Vale.

-Te quedas sola.

-Una ya se acostumbra a estas cosas, Doug.

-Verás como Danny no tarda en venir. En cuanto salgamos por la puerta, aparecerá.

-¡Anda ya!

Se fueron. Nada más cerrar la puerta, se oyó el timbre. Era Danny. Dougie me daba miedo.

-¡Danny!-le abracé.-¡Has venido a mí!

-Sí, por una vez, sí.

-Quiero que sean más.

-Lo serán.

-Vale, pero pasa, pasa.

Pasó.

Nos pusimos la tele.

-¡Mira, pero si es la peli de Scream!

-¿Ese con la cara amorfa?

-Sí Cris, sí. Cara amorfa…-rió.

-Voy por algo de cenar.

-¡Pero espera, que ahora viene lo mejor!

-¿Cuándo apuñalan a alguien?

-¡Sí!¿Cómo lo has sabido?

Me encogí de hombros.

Cenamos mientras veíamos la película.

De pronto, se fue la luz y con ella, la tele.

-¡No! ¡Ahora no! ¡Justo en el final!

-¡Ahhh!-grité yo.

-Tranquila.-Danny me pasó el brazo por los hombros.

-Voy por unas velas o una linterna… ¡o algo que alumbre! Tú quédate sentado, no vaya a ser que te vayas a caer y te hagas daño.

-Oh, cómo me cuidas.

Me levanté y empecé a rebuscar por los cajones. Encontré unas velas y me di la vuelta, entonces, algo me enganchó.

-¡Ahhh, es Scream!¡Ha venido por mí!

-¡Voy en tú rescate!

Al instante, tuve a Danny a mi lado.

-Pero si solo te has enredado con la cortina.

-Pues desde aquí se parecía a Scream.

Se empezó a reír.

-Jo, no te rías. O también podría haber sido el desaprensivo de Ryan…

-Eso ya me preocupa más. Como me entere de que vuelve a rondarte… le lincho.

-¡Anda ya! No seas tú agresivo.

Nos reímos.

Afuera, empezó a llover más fuerte.

-Bueno, Sara y Dougie estarán al caer, será mejor que me vaya…

Se dio la vuelta.

Con desesperación, le agarré de la cintura por detrás.

-¡No te vayas, Danny! ¡Quédate! Duerme conmigo esta noche.

-¿Quieres que me quede?

-Sí, quiero.

-Vale, me quedaré.

Le solté, complacida.

Se dirigió al sillón.

-Creo que no has entendido, Danny. Dormir, conmigo, en mi cama, arriba.

Me miró a los ojos.

-Por favor.-le pedí y le abracé.

-Vamos.

Y subimos arriba.

6 comentarios:

  1. soy la primera en comentar(A)
    ME ENCANTA EL SIGUIENTE!(L)

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  2. OMG! Se pueden ser mas monos! (L) Haber que van a hacer por la noche! xD
    Sube el siguiente X_x

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  3. Que empiece la fieeeeeeeeeeeeeeeeesssssssssstaaa!!!! xD

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  4. aawwwn como se puede seer tan monoos?¿ *·*
    Mee encantaaa!:D

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